Decía anteayer la Ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que estaba muy sorprendida porque los medios de comunicación se habían quedado en la ‘anécdota’ de las miembras y no habían dado la relevancia merecida ni habían informado con propiedad de las medidas que anunció. Y es cierto. Razón no le falta, desde luego. Hay mucho medio basura formado por periodistas basura -y no me refiero a la prensa del corazón, ni mucho menos- que parece dedicado a la búsqueda de la anécdota, de lo irrelevante, del chascarrillo y del cuento. Y a su conversión en noticia, claro. De hecho, algunos habíamos sido -más o menos- reacios a darle relevancia a la anécdota. Sin embargo, lo que en un principio podía parecer un lapsus es, por lo que hemos podido oír a posteriori, una más que preocupante falta de conocimiento de una (actual) ministra.
Como el desliz no tenía importancia -aunque le diera por sugerir la inclusión del palabro en el diccionario- y no había que dársela, ayer decidió volver a entrar al trapo en La Ventana de Gemma Nierga. Palabras textuales: “sólo digo que hay palabras, como determinados anglicismos, o como guay o fistro, que no tuvieron tanta dificultad para ser incorporadas al diccionario”.
No hagas sangre, no hagas sangre (autoconvéncete, Fer), no hagas sangre… ¡¿Cómo puede una ministra creer que fistro se encuentra en algún diccionario?! ¡Por favor! Por todos es sabido que el cargo de ministro no requiere una formación específica (como el de carnicero o el de profesional del sexo) pero, hombre, un poquito de por favor. Desde luego, es un ejemplo de libro del atrevimiento de la ignorancia. Y yo no quiero ministros (tomése como neutro) ignorantes que, además, hagan gala de ello. Aunque todos merecemos una segunda oportunidad.
Sin quererlo, la Ministra de Igualdad ha quedado marcada por los siglos de los siglos. Que se deje -por Dios- de comparecencias, de explicaciones en los medios de comunicación y se dedique sólo a trabajar. Hace no mucho escuché a Eduardo Galeano decir, citando a un conocido suyo, que “las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio”. Así que silencio, Bibana. Por favor. Por tu bien. Silencio.
0 Respuestas a “Silencio, por favor”