Posts Tagged ‘derecha

13
May
08

El PP ya no es el PP

Se me ha llamado exagerado, pero lo vuelvo a repetir: o cae Mariano y se celebran unas primarias como es debido o el PP se rompe. La anomalía democrática que supone una derecha aglutinada y enlatada en un único partido tiene que acabarse antes o después. Será antes si Rajoy se queda y será después si decide irse, pero será.

Actualmente podemos distinguir tres alas. Una encabezada por el presidente del partido, Mariano Rajoy, que quiere -contra viento y marea- volver a presentarse como candidato en 2012 y que ha decidido realizar una medio-reforma-me-quito-a-los-que-no-quiero-y-aquí-paz-y-después-gloria (más o menos). Pero que le está saliendo mal. Otra encabezada por Esperanza Aguirre que, bajo la excusa de la democracia interna y con el argumento de que Mariano ha perdido ya dos elecciones generales, pretende hacerse con el control poniendo cara de niña buena y enarbolando su bandera de liberal. Y que tiene, horror, demasiados seguidores. Y una tercera, sin cabeza visible, en la que meteríamos a todos estos desertores (Acebes, Zaplana, San Gil…) que lo que han querido y quieren es que el partido no mueva un ápice su postura -sus ideales, los llaman ellos-. Que no evolucione. Y que salga el sol por donde quiera porque el cambio de los tiempos se la trae al pairo. Ellos no van a cambiar.

El PP está dejando de ser el PP porque una parte del partido -la parte que ahora tiene el poder- quiere, supuestamente, modernizarse. Y bien digo supuestamente porque una mordernización nunca podrá consumarla quien lleva años perdiendo elecciones. Esa parte se está dando cuenta de que para hacer política en pleno 2008 hay que renovarse. Renovarse o morir. La otra parte (Esperanza a un lado) no quiere saber nada de nacionalismos -que a muchos tampoco nos gustan, pero con los que hay que entenderse-. Es curioso que nadie sacara los pies del tiesto en 1996 cuando se pactó con CiU y PNV. A lo mejor es que por esa época el PP no tenía “principios” y los ha ido adquiriendo a lo largo de los últimos doce años. Quizá. Como quizá también haya ido forjando, sin saberlo y a la vez que asentaba sus “principios”, el peor de los finales.

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21
Abr
08

El principio… ¿de qué?

Ahora sí que sí. Ya no cabe duda. La veda se ha abierto y Mariano tiene ganas de marcha. “Si alguien quiere irse al Partido Liberal o Conservador, que se vaya”, ha dicho en Elche. Estamos ante el principio de algo. ¿Pero el principio de qué? 

Al parecer, Rajoy está ya harto de que algunos medios de comunicación le escriban el guión (“A mí no me ha pedido que me presente ningún periódico ni ninguna radio”). Parece que se acaba de caer de la cama -o de un guindo-, se ha dado un buen coscorrón y ha caído en la cuenta de que haberles seguido la corriente durante cuatro años no le ha llevado a buen puerto. Pero la situación interna del partido desde el 9-M hasta hoy no augura tiempos mejores.

Podría ocurrir, aunque es harto improbable, que Esperanza decidiera hacerse la sueca y no seguir con el juego de descalificaciones. Dejar que Mariano salga elegido en el congreso y, más tarde, Dios dirá. Esto traería consigo durísimas críticas por parte de los medios que le han hecho la cama a ambos hasta ahora, por lo que es difícil que ocurra.

Otra opción sería la de la presentación de la candidatura de Esperanza. La menos dañina para el partido en su conjunto. Podrían decir que existe democracia interna y que los militantes han sido quienes han decidido. Como lo más probable es que gane Rajoy por goleada, es posible que sea esto lo que pretenda provocar Mariano con sus palabras. Pero, claro, Espe no va a presentarse a nada que no sepa de antemano que tiene ganado, a no ser que, de la noche al día, hubiera brotado en ella una responsabilidad de partido sobrenatural y hubiera decidido dejar su ego en el armario. Así que tampoco es muy convincente.

La tercera posibilidad sería la escisión de los populares. En un principio puede sonar a idea descabellada pero no lo es tanto. España es el único país en Europa -no sé si para bien o para mal- en el que la derecha no está compartimentada. Aquí no hay un partido de centro-derecha, un partido liberal ni una ultraderecha articulados como tal y con una base social establecida. Somos -y ya digo que no sé si para bien o para mal- una anomalía. La derecha no debe tener miedo a la división. Sobre todo porque es una división lógica. Los liberales no tienen por qué comulgar con determinadas propuestas de los democristianos ni estos con las de los conservadores o los filo-fascistas, del mismo modo que los socialistas y los comunistas no coinciden en muchos de sus planteamientos ni de casualidad. Y bien digo que no tienen que tener miedo porque, a la hora de la verdad, existen los pactos para obtener el Gobierno y santas pascuas.

Estamos ante el principio de algo pero no sabemos muy bien de qué. Sea como fuere, la derecha debería tener el valor suficiente para hacer frente al problema desde la raíz. Y esa raíz, por mucho que se empeñen, no va a aparecer ni haciendo un congreso a la búlgara ni escupiéndose a la cara desde sus periódicos de cabecera.