Posts Tagged ‘Economía

19
Oct
08

Irreconocibles

Así estamos todos últimamente: irreconocibles. Y yo el primero. En la vida había abierto -ni mucho menos leído- los suplementos dominicales de economía de los periódicos -las páginas salmón, vamos- y ahora los devoro como si de blogs de extrema derecha se tratase -uno es así de masoquista-. Los líderes mundiales se reúnen varias veces por semana -¿cuánto cuesta cada reunión?-, EEUU quiere seguir el tipo de medidas contra la crisis que se han decidido aplicar en Europa y ‘La Razón’ defiende a capa y espada una decisión del Gobierno (la de inyectar esa recua de millones a los bancos). Lo dicho: irreconocibles.

Y, mientras tanto, los presuntos expertos en economía a escala mundial se contradicen. Los liberales -si es que todavía puede hablarse de su existencia- hablan de moderar el gasto público. Los socialdemócratas, de aumentarlo lo que haga falta. Y todos son expertos y aquí paz y después de gloria. Uno acaba por no entender nada; las cosas como son.

Ahora bien, quienes ponemos a las personas por delante del dinero sólo podemos asentir ante determinadas declaraciones. Dice hoy Paul Krugman -premio Nobel de Economía- en las páginas de El País que la mejor salida para la crisis es el aumento del gasto estatal. Sugiere “proporcionar prestaciones ampliadas a los desempleados” -lo cual ayudará a las familias poniendo dinero en sus bolsillos que, seguro, gastarán-, “proporcionar ayuda de emergencia a los gobiernos estatales [él habla sobre EEUU] y locales” -para que no tengan que recortar servicios públicos y no se destruya empleo- o invertir en infraestructuras -que siempre son necesarias-. Tres simples y efectivas recetas.

Sin embargo, los gobiernos de medio mundo se están dedicando a poner día tras día más y más millones -billones, mejor dicho- en las manos de los mismos banqueros que han provocado la debacle financiera porque “es necesario”, porque “no hay más remedio” y porque, en cualquier otro caso, estaríamos, prácticamente, ante el fin del mundo. Y nadie dice nada. Y no se convocan manifestaciones. Y todos asentimos como la manada de borregos que somos. ¿Dónde está la sociedad crítica que sale a la calle por asuntos mucho menores? ¿Por qué no se la reconoce?

Parecía que el Londres del ‘1984’ de Orwell quedaba muy lejos, pero poco a poco hemos ido cumpliendo los tres eslóganes del Partido. No hay duda de que, desde hace años, “la guerra es la paz” -y, si no, pregúntenle a cualquier estadounidense medio, a ver qué opina-. Más tiempo hace, quizás, que “la libertad -del primer mundo- es la esclavitud -del resto-“. Pues bien, desde ya cumplimos también el tercero: “la fuerza es la ignorancia”. Lo han conseguido.

Anuncios
07
Oct
08

Votar libre; votar en conciencia

No. Tranquilos que todavía no toca. Hasta las próximas europeas no vuelve a ser el turno de los ciudadanos. Me refiero al voto de los diputados, congresistas, senadores y demás miembros de las cámaras de representantes de medio mundo -el medio mundo que vive, o cree vivir, en democracia-.

Quien escribe estas líneas no es, precisamente, un fanático enfervorecido de los Estados Unidos de Norteamérica pero, sin embargo, hay ocasiones en las que siente una envida -sana envidia, faltaría más- de determinados comportamientos. Comportamientos más que democráticos, me atrevería a decir. La semana pasada asistimos, con la mayor normalidad del mundo, a una de esas votaciones en el Congreso norteamericano que merece la pena recordar. 94 de los 235 congresistas demócratas votaron en contra (a pesar del apoyo al  de su partido) del plan de Bush para hacer frente a las repetidas caídas de diversas entidades (más conocido como ‘plan contra la crisis’). En el caso de los republicanos, el comportamiento insurrecto llegó a 134 de los 198 representantes. Huelga decir que el  era también la postura oficial de los del elefante.

Aunque al final la mayoría haya acabado cediendo ante lo que supone, sin ningún género de duda, el fin de la era del capitalismo y el libre mercado -por lo menos tal y como lo conocemos hasta ahora-, esa muestra de voto en conciencia, de voto con los principios por delante merece ser aplaudida, ovacionada y, si se me permite, hasta loada y glorificada. Aunque hubiera supuesto la caída de la economía mundial hasta la zona más profunda del averno. Aunque hubiera supuesto eso, sí. Aunque lo hubiera supuesto.

¿Cuándo se ha visto algo parecido aquí en España? Si mal no recuerdo, una de las últimas veces -si no la última vez- que se rompió la disciplina de voto fue para apoyar, desde un escaño del PP, la modificación del Código Civil que permite los matrimonios de gays y lesbianas. Lo hizo Celia Villalobos y su sanción le costó. Pero lo hizo. Votó lo que su conciencia le mandaba y, se esté o no de acuerdo, merece todo el respeto del mundo.

Ahora parece que UPN, la franquicia del PP en Navarra, anda pensando en apoyar los Presupuestos Generales del Estado para el año que viene. Y, claro, González Pons ya ha avisado de las terribles consecuencias que ello tendrá (¡madre de Dios! ¡¿Qué es eso de votar en conciencia?! ¡Ahhh!).

Lo que decía. Envidia. Sana y asquerosa envidia.


P.D.1: Voy a permitirme el lujo de recomendar, tanto por objetivos, fondo y forma, un periódico digital que me descubrieron la semana pasada: http://soitu.es

P.D.2: pido disculpas por haber tardado tanto en volver a escribir. Intentaré, en la medida de lo posible, mantenerme fiel a mi compromiso de escribir tres veces por semana. Si no es así, espero la complicidad y compresión del lector 😉

18
Sep
08

Papá Estado

El presidente de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales -y que realiza la labor opuesta a la de los sindicatos-), Gerardo Díaz Ferrán, realizó ayer una declaración absolutamente inverosímil. Sin temblarle el pulso ni vacilar un solo instante, afirmó que él cree “en la libertad de mercado, pero en la vida hay coyunturas excepcionales”. Y se despachó agusto con que “se puede hacer un paréntesis en la economía de libre mercado”. El presidente de los empresarios -¡de los empresarios!- quiere que se suspenda durante un tiempo el mercado libre.

Aparte de la soberana estupidez que supone la declaración -suspendemos el libre mercado ¿y qué? Es más, ¿cómo se hace eso de suspender el libre mercado? ¿Cómo hacemos que funcione un país que, hoy por hoy, no conoce otro modus operandi?-, seríamos muchos los españoles que saldríamos a la calle para decir, simple y llanamente, NO. Con mi dinero no. Resulta increíblemente curioso, a la par que aberrante, que la mitad de los liberales de este país se hayan transformado -o transmutado, o digievolucionado, no sé-, de la noche a la mañana, y supongo que inconscientemente, en comunistas de carné. Ahora sí. Cuando vienen mal dadas es papá estado el que tiene que aflojar la cartera, como cuando el hijo vivalavirgen se gasta la paga del mes en copas antes de acabar la primera semana. 

Señoras, señores, se acaba de crear una nueva ideología -y nosotros sin saberlo, velay-: los liberomunistas. Liberales los días pares, para poder exprimir a los curritos con intereses abusivos cuando EEUU no juega con el dinero, y comunistas los impares, para que el estado salve mi empresa y me permita un tiempo de relax hasta que pueda volver a las andadas.

Hay que ver, hay que ver, ¡hay que ver lo difícil que es ser empresario en este país! Carajo.

22
Jul
08

Cien días, cien

Dicen, escandalizados, en el Partido Popular que resulta “grosero” que el Ejecutivo “celebre” con un acto sus cien primeros días de gobierno de esta segunda legislatura socialista. Me cuentan que el kit con el gorrito fiesta, el matasuegras, los globos y las pistolas de agua pueden pillarse en Ferraz desde ayer por un euro. Corran, que se agotan. Evidentemente, ni resulta “grosero” ni cabe tildarlo de “broma” porque nadie va a celebrar nada. Zapatero va a dar un mitin y aquí paz y después gloria. Dependerá del autobombo que el presidente se dé hablar a posteriori -porque mira que gusta en el PP el arte de la prestidigitación (y eso que ahora no hay manifestación a la que poner cifra de asistentes dos días antes)- de celebración o no.

Desde luego, hay poco que celebrar. ¿Las medidas tomadas por el Gobierno en materia de economía están siendo efectivas y suficientes? Nadie se encuentra en condiciones de afirmarlo o negarlo rotundamente, porque aún no podemos saberlo. Las medidas no tienen repercusión de un día para otro. De hecho, huelga decir que, ante una crisis internacional como la que vivimos, poco puede hacer cualquier gobierno. Sin embargo, hay una serie de indicadores que dicen que las cosas pueden no estar yendo por el mejor camino.

Según el propio Zapatero, la economía española está mejor preparada que nunca para afrontar la crisis. La principal razón de esa ‘mejor preparación’ se sostenía sobre el colchón que proporcionaba el superávit. Bien. ¿Y ahora? ¿Ahora la economía española ya no está preparada?

Para contrarrestar el desgaste político que supone una época de vacas flacas el Partido Socialista intentó desviar la atención en su trigésimo séptimo Congreso Federal. Eutanasia, aborto y laicidad del estado fueron utilizados para tapar, durante un par de días, el boquete que estaba abriendo la economía. ¿Y ahora? Ni se ha dejado de hablar de economía -como es lógico- ni los ciudadanos hemos vuelto a saber nada de ninguna de aquellas medidas.

Para rematarlo, Pepiño –ese hombre -, dijo ayer que iba a mandarle a Mariano un documento con las medidas aprobadas en Consejo de Ministros durante estos cien días, porque él había estado demasiado ocupado con la crisis de su partido. No hay medidas, no hay razones, no hay decisiones. Hay estopa con un Partido Popular que, guste o no, comienza a levantar cabeza y no lo está haciendo, estratégicamente, pero nada mal.

¿Hay vida más allá de la economía? Sí. Pero seamos sinceros: poca. Poca vida.

25
Jun
08

La soledad del Gobierno

Que el Presidente del Gobierno, como decíamos ayer, no mencione directamente la palabra crisis es un acierto. Esto no quiere decir, sin embargo, que el Gobierno en general -y Zapatero en particular- no tenga que hablar sobre la crisis. El intento, ayer, del Grupo Socialista en el Congreso de evitar la comparecencia urgente del Presidente no tiene razón de ser. Y más, si cabe, cuando por la mañana habíamos visto en Televisión Española a un Pedro Solbes renegando de las medidas más costosas que el Ejecutivo ha puesto en marcha.

No se puede querer frenar la desconfianza del ciudadano (y ciudadana, Bibiana, y ciudadana) evitando palabras alarmantes y, por otro lado, intentar escaquearse del Congreso o desdecirse en televisión. No es coherente hacer una cosa y la contraria, porque ambas quedan descalificadas.

De la soledad del PP hemos pasado a la soledad del Partido Socialista en la Cámara Baja y, por ende, del Gobierno. Hace ya varias semanas que debiera haberse celebrado el pleno extraordinario, que tendrá lugar el próximo dos de julio, por iniciativa gubernamental. ¿Qué es eso de tomar la iniciativa cuando no queda más remedio? ¿Qué cobardía es esa? Pueden contarse con los dedos de una mano las veces que compareció Aznar gracias a su mayoría absoluta. Por eso siempre me pareció un presidente detestable (entre otras muchas razones, claro está). Hasta ahora, Zapatero parecía distinto. ¿Qué ha cambiado? ¿Qué les pasa a los presidentes del Gobierno de España en las segundas legislaturas?

Las declaraciones de Solbes ayer en los Desayunos de TVE son, simplemente, una metedura de pata. A lo hecho, pecho. Que los 400 euros no van a solucionar la crisis estaba claro desde el momento en que la medida salió a la luz. Pero, ya que se ha consumado, defiéndase. Las formas, Pedro, son las formas. Era lo único que le faltaba al Gobierno: que el vicepresidente económico saliera en televisión y dijera que la decisión que se ha ventilado la mayor parte del superávit no va a servir de nada.

El tercero en discordia es Celestino Corbacho. Ayer anunciaba, absolutamente avergonzado -y no es para menos, aunque él no sea el responsable-, que el año que viene la tasa de paro estará más cerca del 11 que del 10%. Eso quiere decir que el número de parados aumentará en 375.000 en un año. La cifra no sería tan preocupante -entendida en el contexto en el que nos encontramos- si la actitud mostrada ayer por el Ministro de Trabajo no hubiera sido de resignación. Le faltó levantar los hombros y las palmas de las manos y decir: “¡qué le vamos a hacer!”. Este país no necesita un ministro resignado. Necesita un ministro que diga: “tal y como van las cosas puede que el año que viene haya 375.000 parados más, pero este Gobierno va a intentar evitarlo por todos los medios haciendo tal y cual cosa”.

Que el Ejecutivo no tiene en su mano la solución de la crisis es una realidad. Ahora bien, las pocas o muchas medidas que tengan que ponerse en marcha han de estar muy meditadas.

Me quedo con el comentario que un tal ‘qwerty’ hace en esta noticia en Público: “La capacidad de un gobierno para arreglar una crisis es limitada. Pero su capacidad para empeorarla es ilimitada”.

29
Abr
08

“La inflación va a bajar ya”… y bajó

Siete meses subiendo y fue decir Zapatero ayer en 59 segundos que iba a bajar ya… que bajó. Ya podía haber abierto la boca antes.

Bromas aparte, descansos así en la subida de los precios calman un poco la situación de cara a un futuro económico cada día más incierto.