Posts Tagged ‘elecciones

06
Nov
08

Falta de ideario y males menores

La especie humana tiene verdadera afición a clasificarse. Tanto, que en ocasiones llega incluso a la adicción. Clasificopatía, podríamos llamarlo. Yo soy rojo; pues yo verde. Yo moreno; pues yo rubio y casi, casi te diría que albino. Yo soy de playa, sombrilla, chiringuito, niños y abuela; pues yo de tienda de campaña, monte, piedras y bichos hasta la muerte. Y, además, nos encanta alardear de ello. Nos sentimos enormemente satisfechos cuando todo el mundo sabe lo que somos y si, ya de paso, hay algo de roce, una pincelada de discusión y podemos quedar por encima del que tenemos enfrente -ya sea con o sin argumentos-, mejor que mejor. 

¿Y a qué viene todo esto? Pues a la obamitis fatal que asola el globo. Quien más y quien menos se ha posicionado con alguno de los candidatos a la presidencia de EEUU. No es tan sorpresivo que la derecha se inclinara en favor de McCain. Lo que es, hablando en plata, pa’ mear y no echar gota es que la izquierda lo haya hecho con Obama. Sólo hay tres factores realmente importantes en su victoria: la salida de Bush, la llegada de un afroamericano -o sea, un negro- a la presidencia de los Estados Unidos y la altísima -vamos a dejar lo de masiva a un lado, que estamos desgastando la palabra- participación registrada. Todo lo demás sobra. 

Sobra porque, como todo el mundo debería saber -lo malo aquí es que no todo el mundo lo sabe, por eso hay que repetirlo-, en los EEUU la izquierda no existe. No ha ganado la izquierda, no. Ha ganado la derecha más o menos moderada -si es que estar a la derecha del Partido Popular puede llamarse moderado-. Que sí. Que ya sé que es, de los males, el menor. Pero eso no justifica nada. Obama ha sido tajante en algunos aspectos: tiene claro que los lobbies judíos no van a perder poder durante su mandato -es más, van a aumentarlo-, es defensor de la pena de muerte en determinados supuestos -¡de la pena de muerte!-, no dudaría un momento en invadir el país que hiciera falta… y así podríamos seguir hasta hartarnos. ¿Este tipo de políticas son las que merecen el apoyo del Partido Socialista de España? ¿Estas son las políticas que provocan la lágrima en Iñaki Gabilondo? ¿Las que tienen a los medios izquierdistas del mundo entero rendidos a los pies del presidente electo?

Pues miren ustedes, no. Yo no comulgo con ruedas de molino. No me siento identificado en la figura de Obama, ni le habría votado si hubiera podido. Antes de clasificarme prefiero echarle un vistazo a mis principios y mis ideas. Podrán gustar más o menos, pero son mías, salidas de esta cabecita que a veces hace cosas bien y otras veces las hace mal -pero por lo menos piensa-.

El mal menor, dicen. ¿No es precisamente Obama el que quiere cambiar el mundo? Entonces, ¿por qué no empieza cambiando el sistema electoral de su país para dar cabida a más voces? Porque existen otros partidos, ¡claro que existen!, pero no suelen obtener representación. Y me juego el cuello a que no se debe a que no haya gente que votara sus programas. Amigos, algo falla.

El bipartidismo es dañino para la pluralidad y la democracia. Muy dañino. Pero más dañina es la estupidez humana y esa ridícula costumbre de ponernos de uno u otro lado sin meditar.

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15
Sep
08

El gancho Palin

“Bible-believing Christian”  es la autodenominación de Sarah Palin en el terreno religioso. Algo así como ‘cristiana a su manera’. Cristiana y miembro destacado de la asociación nacional del rifle. Haber conseguido los títulos de “Miss Wasilla” (su ciudad natal), “Miss Alaska” y “Miss Simpatía” en Wasilla -seguramente bien merecidos- son algunos de sus mayores logros. En política, actúa principalmente pensado en el qué dirán sus retoños de ella -su razón para, por ejemplo, no legalizar la marihuana es su preocupación por el mesaje que les estaría dando a sus hijos  si lo hiciera-. No atribuye el cambio climático a “factores humanos” -pero no aclara su porqué-. Promotora de la creación de nuevas plantas petrolíferas hasta la extenuación incluso en el Refugio de Vida Salvaje en Alaska, decisión que no estuvo exenta de polémica. Antiabortista incluso en casos de violación o peligro para el feto o la madre. Firme militante contra los derechos de gays y lesbianas. Defensora a ultranza de que el creacionismo sustituya a la Teoría de la Evolución en las escuelas. Partidaria de entrar en guerra con Rusia si vuelve a invadir Georgia y esta ha entrado ya en la OTAN.

Ese es, a grandes rasgos, el perfil de la mujer que, si los norteamericanos no lo remedian, ocupará la vicepresidencia de la Casa Blanca los próximos cuatro años. Sarah Palin es la cabeza visible de lo que muchas mujeres llaman en los Estados Unidos el “nuevo feminismo”. Un (supuesto) feminismo que da la espalda a todos los logros conseguidos por miles de mujeres (y hombres) en las últimas décadas. Sus fervientes seguidoras le gritan: “¡eres como nosotras!”. ¿Su símbolo en los mítines? El pintalabios -sí, sí, pintalabios- que todas las fans sostienen a modo de mechero en canción pastelona. 
El gancho Palin no se ha criado en grandes universidades. No necesita hablar de utopías y mundos mejores. A Palin le sobran discursos: le está bastando ser ‘una más’ -pero en guapa-. Es, según dicen sus partidarias de ambos bandos, el fiel reflejo de lo que toda mujer ‘americana’ quiere ser. 
Y es ahora cuando, casi con lágrimas en los ojos, uno se pregunta cómo es posible que esto esté ocurriendo en pleno 2008. Cómo es posible que el futuro para muchos sea la vuelta atrás a finales de los setenta. Cómo puede ocurrir que el destino de este planeta vaya a estar en manos de gente así. Y, lo que es mucho (muchísimo) peor: cómo es posible que, teniendo una mentalidad radicalmente opuesta a la de Palin, a quien escribe este blog le encante esta mujer.
02
Jun
08

La vuelta a la tortilla

Vamos a darle la vuelta a la tortilla. Vamos a suponer que hubiera sido el Partido Socialista, con Zapatero a la cabeza, el que hubiera perdido dos elecciones generales consecutivas. Supongamos también que, después de esas derrotas, ZP hubiera decidido volver a presentarse como candidato. Después de la jornada electoral habría desaparecido unos cuantos días y, al volver, habría decidido darle un “nuevo rumbo” al partido. Puesto que en ambas ocasiones habría ganado la derecha, tenemos que tener en cuenta que, a día de hoy, no tendríamos ni Estatut Catalán, ni Ley contra la Violencia de Género, ni Ley de Matrimonio Gay ni nada por el estilo. Puede que tuviéramos otra serie de normas, sí, pero no podemos saber cuáles. Sigamos suponiendo.

Puesto que el programa electoral del PSOE no habría calado en la ciudadanía, Zapatero habría decidido -recuerdo que estamos en una situación imaginaria- acercarse a los postulados del PP. Zapatero propondría para su partido dejar de dialogar con los nacionalistas, porque aquello no habría hecho más que restarles votos. Algunas reformas sociales desaparecerían del programa porque, al parecer, a la sociedad no le importaban demasiado. Diría: “mis principios no han cambiado”, pero estaría dispuesto a incluir en sus políticas algunas acciones en las que nunca ha creído.

En ese momento, y como es lógico, habría voces discrepantes. Gente que no querría ese cambio. Gente que creería que el avance en el propio gobierno de las comunidades autónomas seguía siendo beneficioso para los ciudadanos, aunque la gente no votase por esas propuestas. Gente que seguiría creyendo que todos somos iguales y que, por tanto, tendríamos que tener los mismos derechos. Gente que pensaría que los votos no pueden estar por delante de las ideas que durante tanto tiempo se han venido defendiendo. Yo estaría en este grupo.

¿Y tú? ¿Con quién estarías?