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08
Sep
08

Cuando el momento no es el adecuado

Más vale que la crisis no sobrepase el límite de tiempo que han estimado los analistas económicos, porque a este paso no es que Zapatero vaya a acabar abriendo también el debate sobre la legalización de las drogas blandas -que no estaría mal-, sino que va a ponerse a hacer ‘porros pa’ tós’. Y, si no, al tiempo.  

¿Que en el programa electoral el Partido Socialista se comprometía a “promover la reflexión, atendiendo al debate social, sobre la vigente Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo”? Tiempo le ha faltado a Bibiana ‘por favor, no hables a los medios’ Aído para prometer una nueva ley. ¿Que en el programa se evitaba hacer referencia alguna al debate de sobre la eutanasia? Pues toma Bernat por la zurda.
Pocas, por no decir ninguna, son las voces socialistas discrepantes con este nuevo modus operandi del Ejecutivo. Porque no, no es que sea malo abrir el debate sobre la eutanasia o acordar una nueva Ley de Plazos que regule de manera efectiva el aborto -muchos nos extrañamos y lo echamos en falta en su programa electoral-. Lo malo es intentar engañar al ciudadano prometiendo so y haciendo arre. Y, lo que es peor, lanzando la polémica a la arena pública en el momento menos adecuado: cuando la confianza en el Gobierno es menor. 
Parece que los Gobiernos -sean del color que sean y sin excepción-, siguen creyendo que los ciudadanos somos de despiste fácil, modelo gallina; que nos tiran una miga de pan y nos olvidamos del pienso. Muchos hemos criticado también a la oposición esa estrategia de intentar centrarlo todo en la economía, restando importancia a todo lo demás: “eso no interesa a los españoles” -decentes o  no- o “hay cosas más importantes”.
Del mismo modo que hay tiempo para todo y nadie tiene que decirnos en cada momento qué es lo que importa y lo que no, también convendría recordarle a Zapatero que temas de gran calado y trascendencia -como, de hecho, son el aborto y la eutanasia- no pueden abordarse en momentos arbitrarios o según sople el Cierzo o la Tramontana. 
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Curso nuevo, fuerzas renovadas y buen estado de ánimo. Intentaré actualizar el blog lunes, miércoles y viernes o, en su defecto, otros tres días de la semana. Como suele ser habitual, quien comente tendrá contestación. ¡Bienvenidos de nuevo! 
25
Jun
08

La soledad del Gobierno

Que el Presidente del Gobierno, como decíamos ayer, no mencione directamente la palabra crisis es un acierto. Esto no quiere decir, sin embargo, que el Gobierno en general -y Zapatero en particular- no tenga que hablar sobre la crisis. El intento, ayer, del Grupo Socialista en el Congreso de evitar la comparecencia urgente del Presidente no tiene razón de ser. Y más, si cabe, cuando por la mañana habíamos visto en Televisión Española a un Pedro Solbes renegando de las medidas más costosas que el Ejecutivo ha puesto en marcha.

No se puede querer frenar la desconfianza del ciudadano (y ciudadana, Bibiana, y ciudadana) evitando palabras alarmantes y, por otro lado, intentar escaquearse del Congreso o desdecirse en televisión. No es coherente hacer una cosa y la contraria, porque ambas quedan descalificadas.

De la soledad del PP hemos pasado a la soledad del Partido Socialista en la Cámara Baja y, por ende, del Gobierno. Hace ya varias semanas que debiera haberse celebrado el pleno extraordinario, que tendrá lugar el próximo dos de julio, por iniciativa gubernamental. ¿Qué es eso de tomar la iniciativa cuando no queda más remedio? ¿Qué cobardía es esa? Pueden contarse con los dedos de una mano las veces que compareció Aznar gracias a su mayoría absoluta. Por eso siempre me pareció un presidente detestable (entre otras muchas razones, claro está). Hasta ahora, Zapatero parecía distinto. ¿Qué ha cambiado? ¿Qué les pasa a los presidentes del Gobierno de España en las segundas legislaturas?

Las declaraciones de Solbes ayer en los Desayunos de TVE son, simplemente, una metedura de pata. A lo hecho, pecho. Que los 400 euros no van a solucionar la crisis estaba claro desde el momento en que la medida salió a la luz. Pero, ya que se ha consumado, defiéndase. Las formas, Pedro, son las formas. Era lo único que le faltaba al Gobierno: que el vicepresidente económico saliera en televisión y dijera que la decisión que se ha ventilado la mayor parte del superávit no va a servir de nada.

El tercero en discordia es Celestino Corbacho. Ayer anunciaba, absolutamente avergonzado -y no es para menos, aunque él no sea el responsable-, que el año que viene la tasa de paro estará más cerca del 11 que del 10%. Eso quiere decir que el número de parados aumentará en 375.000 en un año. La cifra no sería tan preocupante -entendida en el contexto en el que nos encontramos- si la actitud mostrada ayer por el Ministro de Trabajo no hubiera sido de resignación. Le faltó levantar los hombros y las palmas de las manos y decir: “¡qué le vamos a hacer!”. Este país no necesita un ministro resignado. Necesita un ministro que diga: “tal y como van las cosas puede que el año que viene haya 375.000 parados más, pero este Gobierno va a intentar evitarlo por todos los medios haciendo tal y cual cosa”.

Que el Ejecutivo no tiene en su mano la solución de la crisis es una realidad. Ahora bien, las pocas o muchas medidas que tengan que ponerse en marcha han de estar muy meditadas.

Me quedo con el comentario que un tal ‘qwerty’ hace en esta noticia en Público: “La capacidad de un gobierno para arreglar una crisis es limitada. Pero su capacidad para empeorarla es ilimitada”.

02
Jun
08

La vuelta a la tortilla

Vamos a darle la vuelta a la tortilla. Vamos a suponer que hubiera sido el Partido Socialista, con Zapatero a la cabeza, el que hubiera perdido dos elecciones generales consecutivas. Supongamos también que, después de esas derrotas, ZP hubiera decidido volver a presentarse como candidato. Después de la jornada electoral habría desaparecido unos cuantos días y, al volver, habría decidido darle un “nuevo rumbo” al partido. Puesto que en ambas ocasiones habría ganado la derecha, tenemos que tener en cuenta que, a día de hoy, no tendríamos ni Estatut Catalán, ni Ley contra la Violencia de Género, ni Ley de Matrimonio Gay ni nada por el estilo. Puede que tuviéramos otra serie de normas, sí, pero no podemos saber cuáles. Sigamos suponiendo.

Puesto que el programa electoral del PSOE no habría calado en la ciudadanía, Zapatero habría decidido -recuerdo que estamos en una situación imaginaria- acercarse a los postulados del PP. Zapatero propondría para su partido dejar de dialogar con los nacionalistas, porque aquello no habría hecho más que restarles votos. Algunas reformas sociales desaparecerían del programa porque, al parecer, a la sociedad no le importaban demasiado. Diría: “mis principios no han cambiado”, pero estaría dispuesto a incluir en sus políticas algunas acciones en las que nunca ha creído.

En ese momento, y como es lógico, habría voces discrepantes. Gente que no querría ese cambio. Gente que creería que el avance en el propio gobierno de las comunidades autónomas seguía siendo beneficioso para los ciudadanos, aunque la gente no votase por esas propuestas. Gente que seguiría creyendo que todos somos iguales y que, por tanto, tendríamos que tener los mismos derechos. Gente que pensaría que los votos no pueden estar por delante de las ideas que durante tanto tiempo se han venido defendiendo. Yo estaría en este grupo.

¿Y tú? ¿Con quién estarías?

15
May
08

Los firmantes. Los desplantes

Dos noticias, dos, ocuparon la actualidad de ayer miércoles. Ambas en el País Vasco. El coche-bomba de ETA y la reunión Rajoy-San Gil.

Toda acción tiene siempre una reacción. Los duros golpes que la banda se está llevando en los últimos tiempos hacen que se desespere. Pero las cosas han cambiado. Y a peor. No son lo mismo dos artefactos explosivos de baja potencia en bajos de oficinas -y de madrugada- que un tiro frente a frente en pleno día. No es lo mismo un tiro frente a frente en pleno día que un coche-bomba con más de cien kilos de explosivos al lado de un cuartel habitado. Ojo. Lo de ayer pretendía ser una catástrofe, si cabe, mayor de lo que fue. Y no hay que ser un halcón para caer en ello. ETA se está dando cuenta de que perdió la última oportunidad de desaparecer, por así decirlo, por las buenas cuando rompió la tregua. Ahora está desapareciendo por las malas, sin trampa ni cartón y, lo que es peor para los terroristas, con todas las fuerzas democráticas unidas:

“Los firmantes queremos responder con unidad y firmeza a esta nueva acción criminal de los terroristas. Los firmantes vamos a seguir defendiendo la vida y la libertad y vamos a combatir con coraje y fortaleza democrática a la organización terrorista ETA hasta derrotarla definitivamente a través de la fuerza exclusiva del Estado de Derecho.”

 
¿Los firmantes? PSOE, PP, CiU, PNV, IU-ICV, ERC, BNG, CC, UPyD, Na-Bai, CEOE, CEPYME, CCOO, UGT y USO. Cuatro años y la pérdida de otras elecciones generales han hecho falta para que el Partido Popular se diera cuenta de que con la política antiterrorista no se juega. En cualquier caso, es una buenísima noticia. Aunque no sé si debida a que realmente están convencidos de apoyar al Gobierno o es que están más pendientes de su ombligo y se enteran de poco.

Por otro lado, ayer, a eso de las ocho de la tarde, Rajoy y San Gil se reunieron en un hotel vitoriano -que no victoriano-. Nadie sabé qué se dijeron, entre otros factores, porque Rajoy ha instalado el mutis total en el partido: “es que hoy no es el día”, decían. Sólo sabemos que María se ha sentido “engañada” por la dirección de su partido y que desde Génova han querido hacer creer que abandonaba la ponencia política sin razón. “Si el interlocutor me discute hasta el concepto de Nación, me preocupa”, ha dicho. Oh, oh… ¿se discute en el PP el concepto de nación? ¿No habíamos quedado en que la palabra nación no era ni un concepto discutido ni un concepto discutible? ¿O ahora sí? La cuestión es que San Gil le ha dado cuarenta días -con sus cuarenta noches- a Mariano para recuperar la confianza en él. En caso contrario, dice que se larga. No se puede decir, desde luego, que María San Gil no es una mujer de principios: ‘o se hace lo que yo digo o cojo la puerta y me voy’.

Aunque mira que yo pensaba que la confianza era algo que se ganaba con el paso de los años y no en cuarenta días… Imitando a Luis del Val, aleluya para hoy: menos mal que están todos los firmantes, porque Rajoy no gana para sustos en desplantes.