Posts Tagged ‘selección española

27
Jun
08

Las victorias que nos unen

He de admitir que me asombra la capacidad de unión del fútbol. Ayer por la noche daba igual estar en Jaén, en Bilbao, en Santiago, en Zamora o en Barcelona. Por todas partes se oían bocinas de coches sonando al unísono, gritos de emoción, cantos -¿cantos?- de victoria y de ánimo, grupos de gente haciendo piña y saltando a la vez. Ayer noche no había caras largas por la calle. Quién más y quien menos sonreía con el sentimiento de que todos éramos parte de algo que sólo unos pocos han conseguido.

Ayer noche no importaba el color, no importaba si eras esperancista o marianista, no importaba si votas izquierda, si votas derecha o si el derecho a voto te lo pasas por el arco del triunfo. No importaba si eras monárquico, republicano o anarquista. Los nacionalismos sonaban -más, si cabe-, completamente ridículos. Ni siquiera importaba la crisis económica. Nadie pensó en ETA ayer por la noche. Todo era fútbol y triunfo. Hacía demasiado tiempo que la Selección Española no llegaba donde ha llegado. Y la celebración no era para menos.

Lo que yo me pregunto es si llegará el día en el que consigamos que cualquier otra actividad nos una de la misma forma. Si llegará el día en el que no discutiremos sólo porque determinada idea viene del contrario. Si llegaremos a entendernos por encima de colores, formas y sabores.

Me pregunto si llegará ese día con total desconocimiento así que, mientras tanto, disfrutemos de estos momentos -pocos- que a todos nos hacen salir a la calle con buen gesto y mejor cara.

¡A por Alemania en la final! ¡A por ellos! ¡Podemos!

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26
Jun
08

Contrastes en el Congreso

Ayer la Ministra de Igualdad, Bibiana Aído, defendió en la inauguración de una jornadas parlamentarias sobre el papel de la mujer en la Alianza de Civilizaciones algo fundamental. Sí, sí. Aunque parezca extraño no habló sobre bibliotecas sólo para mujeres con libros sólo de mujeres que sólo puedan sacar con su carnet de miembras. Ayer se puso seria y denunció la absoluta discriminación y el completo desprecio de la cultura musulmana por la mujer. Decía Bibiana, cargada de razón, que “no tienen por qué ser protegidas” prácticas culturales que vulneren los derechos humanos. A lo que yo añadiría: ni respetadas. Ni protegidas ni respetadas. Mis razones ya las dejé claras en un artículo de noviembre pasado y no quiero repetirme. Minipunto para la ministra.

Ahora bien, ¿quién escribe las notas que lee Aído ante los medios? A ver, ¿quién? ¿O es que, acaso -y visto lo visto-, todavía le dejan improvisar? Ayer, siguiendo la tradición, inventó un nuevo palabro aunque la línea varió un poquito, toda hay que decirlo. Habló de culturas ‘inferiorizadas’, cuando lo lógico, según su razonamiento, hubiera sido hablar de culturas ‘inferioras’, pero bueno. Se ruega, por segunda vez y por favor, que los asesores de la ministra la insten a dejar de inventarse palabras.

Sin salir del Congreso, seguiremos la crítica por una medida buena y por una medida estúpida. La buena, que la Comisión de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca aprobó una proposición no de Ley de CiU para retirar, en el plazo de tres años, todas las bombillas incandescentes. Este tipo de bombillas desprenden el 90% de la energía que utilizan en forma de calor -no en forma de luz-, y el ahorro supondrá la reducción de las emisiones de dióxido de carbono en 6,5 toneladas anuales. Bravo.

La estúpida, el apoyo de la Cámara Baja al proyecto Gran Simio. Los orangutanes y demás seres goriláceos -y encima sin saberlo, los pobres- tendrán reconocidos derechos hasta ahora exclusivamente humanos. Es curioso que nosotros, los homo sapiens sapiens, tengamos reconocidos derechos a la par que deberes y la élite simiesca sólo tenga derechos. Quiero creer que esto se hace porque la Ley de Protección Animal no los amparaba. ¿O sí? Me pregunto si, a partir de ahora, si un bonobo mata a un chimpancé pagará su pena en prisión. Desde luego, habrá que sacarlos a todos de los zoos, valwos, y faunias y dejar que campen a sus anchas por las ciudades y pueblos de España. ¡Qué indignidad estar dentro de jaulas donde los niños humanos van a darte de comer! Pero también, digo yo, deberán cotizar a la Seguridad Social. Lo que podría haber sido una mera anécdota llevada al Congreso por grupos ecologistas, y apoyada por nacionalistas, se ha convertido en una tomadura de pelo en cuanto el Partido Socialista reveló su voto positivo.

Ay, los nacionalistas… los mismos que, preguntados por el resultado que esperaban en la Eurocopa soltaron perlas como “no puedo apoyar a Euskadi, así que entre las cuatro selecciones que quedan, yo me quedo con Rusia” (Íñigo Urkullu) o “ya he dicho abiertamente que prefiero que gane la Eurocopa Turquía” (Joan Puigcercós). Pues ya lo siento, Joan, pero va a ser que no. Y luego dicen que somos nosotros los que desprendemos odio hacia sus regiones… y lo que te rondaré, morena.

24
Jun
08

Palabras

Ayer el Presidente del Gobierno presentó, por segunda vez, su Informe Económico. Hoy la noticia principal para muchos medios sigue siendo que no utilizó la palabra ‘crisis’. Habló de “dificultades serias”, habló de “frenazo brusco”, pero no habló de crisis.

El interés desmesurado de muchos por que Zapatero utilice unas palabras determinadas y no otras que son sinónimas roza ya no sólo el absurdo, sino el insulto a la inteligencia. Que el Presidente del Gobierno no utilice la palabra crisis es acertado, puesto que una de las causas de la misma es la desconfianza. Es una forma de evitar que el ciudadano, asustado por el catastrofismo que pudiera desprender el responsable máximo del gobierno de la nación, se quedara en casa y no saliera ni a comprar pipas. Que Zapatero apareciera a diario, como muchos piden, hablando de crisis sólo conseguiría aumentar la desconfianza y, por tanto, alargar el bache.

Por otro lado, presentó una serie de medidas que hoy son calificadas de insuficientes o cosméticas. Tan insuficientes y cosméticas como muchas de las que proponen los que critican las del presidente. Se pide reformar el modelo productivo, reducir el déficit exterior y activar el consumo interno -estupendo todo ello- y, sin embargo, se propone la eliminación del impuesto de sucesiones y donaciones. Algo así como recetar Vicks VapoRub para una rotura de tobillo. Un apaño.

Como un apaño ha sido el XVI Congreso del PP del fin de semana pasado. Rajoy pretendía dar impresión de cierre de crisis y de unidad. No ha conseguido ni una cosa ni la otra. Primero, porque los discursos de Acebes, Mayor Oreja o Aznar le han dado a Mariano en los sangiles, que para el líder del PP vienen siendo sinónimos de cielo de la boca. (Es curioso, además, el apoyo que recibe una persona que, desde que encabeza el PP en el País Vasco, no ha hecho otra cosa más que perder miles de votos.) Y, segundo, porque por muchos apoyos que haya tenido y tenga, mientras Rajoy siga enfrentado a Esperanza, la unidad no la va a ver pasar ni El Tato.

Mariano ha hablado de un Partido Popular que acoja a todos y no deje fuera a nadie. Sin embargo, ni se ven elorriagas, ni se huelen pizarros, ni se atisban, aunque sea a lo lejos, moros en la Costa. Ya se ha encargado él de echarlos a todos. Sea como fuere, esa búsqueda del centro -que tantos años llevan intentando y que nunca, nunca acaba-, si es cierta, se constatará en los próximos meses. No vale con una bonita declaración de intenciones en un congreso sin competencia.Las palabras se las lleva el viento.

Menos mal que desde algún que otro sector de la sociedad se proponen ideas razonables y necesarias. “Garantizar los derechos de quienes opten por el castellano”, ya sea a la hora de escolarizar a sus hijos, ya sea a la hora de rotular sus negocios o en cualquier otro ámbito se está convirtiendo, aunque parezca mentira, en una necesidad. Que el deber de conocer y el derecho a usar el castellano no se respeta en determinados puntos de la geografía española es una aberración a la que tiene que responderse de manera contundente. Estamos hablando de derechos y, en el ámbito de los derechos, no pueden permitirse bromas de mal gusto. El “Manifiesto por una lengua común”, aunque firmado por personajes dignos de crítica en bastantes ocasiones, es una propuesta que ha de ser apoyada sin ambages. Los nacionalistas y no nacionalistas que siguen la misma deriva (se llame PSC o PPV) deberían conocer bien que la imposición de una lengua no es la forma idónea de impulsarla. Por eso sus actuaciones al respecto son, además de ilógicas, incongruentes. Inmersión no debe nunca ser sinónimo de imposición.

Menos mal que, en una semana no poco movida, la Selección ha conseguido unirnos hasta a los que no seguimos el fútbol. A pesar de que unos descerebrados italianos (que no son pocos en una Italia que vota a Berlusconi) de mal perder intentaran aguarles la fiesta a los nuestros en Milán. Deben estar bastante escocidos. No sólo les hemos adelantado en renta per cápita; ahora también en fútbol y, por supuesto, en educación.