Posts Tagged ‘XVI congreso PP

24
Jun
08

Palabras

Ayer el Presidente del Gobierno presentó, por segunda vez, su Informe Económico. Hoy la noticia principal para muchos medios sigue siendo que no utilizó la palabra ‘crisis’. Habló de “dificultades serias”, habló de “frenazo brusco”, pero no habló de crisis.

El interés desmesurado de muchos por que Zapatero utilice unas palabras determinadas y no otras que son sinónimas roza ya no sólo el absurdo, sino el insulto a la inteligencia. Que el Presidente del Gobierno no utilice la palabra crisis es acertado, puesto que una de las causas de la misma es la desconfianza. Es una forma de evitar que el ciudadano, asustado por el catastrofismo que pudiera desprender el responsable máximo del gobierno de la nación, se quedara en casa y no saliera ni a comprar pipas. Que Zapatero apareciera a diario, como muchos piden, hablando de crisis sólo conseguiría aumentar la desconfianza y, por tanto, alargar el bache.

Por otro lado, presentó una serie de medidas que hoy son calificadas de insuficientes o cosméticas. Tan insuficientes y cosméticas como muchas de las que proponen los que critican las del presidente. Se pide reformar el modelo productivo, reducir el déficit exterior y activar el consumo interno -estupendo todo ello- y, sin embargo, se propone la eliminación del impuesto de sucesiones y donaciones. Algo así como recetar Vicks VapoRub para una rotura de tobillo. Un apaño.

Como un apaño ha sido el XVI Congreso del PP del fin de semana pasado. Rajoy pretendía dar impresión de cierre de crisis y de unidad. No ha conseguido ni una cosa ni la otra. Primero, porque los discursos de Acebes, Mayor Oreja o Aznar le han dado a Mariano en los sangiles, que para el líder del PP vienen siendo sinónimos de cielo de la boca. (Es curioso, además, el apoyo que recibe una persona que, desde que encabeza el PP en el País Vasco, no ha hecho otra cosa más que perder miles de votos.) Y, segundo, porque por muchos apoyos que haya tenido y tenga, mientras Rajoy siga enfrentado a Esperanza, la unidad no la va a ver pasar ni El Tato.

Mariano ha hablado de un Partido Popular que acoja a todos y no deje fuera a nadie. Sin embargo, ni se ven elorriagas, ni se huelen pizarros, ni se atisban, aunque sea a lo lejos, moros en la Costa. Ya se ha encargado él de echarlos a todos. Sea como fuere, esa búsqueda del centro -que tantos años llevan intentando y que nunca, nunca acaba-, si es cierta, se constatará en los próximos meses. No vale con una bonita declaración de intenciones en un congreso sin competencia.Las palabras se las lleva el viento.

Menos mal que desde algún que otro sector de la sociedad se proponen ideas razonables y necesarias. “Garantizar los derechos de quienes opten por el castellano”, ya sea a la hora de escolarizar a sus hijos, ya sea a la hora de rotular sus negocios o en cualquier otro ámbito se está convirtiendo, aunque parezca mentira, en una necesidad. Que el deber de conocer y el derecho a usar el castellano no se respeta en determinados puntos de la geografía española es una aberración a la que tiene que responderse de manera contundente. Estamos hablando de derechos y, en el ámbito de los derechos, no pueden permitirse bromas de mal gusto. El “Manifiesto por una lengua común”, aunque firmado por personajes dignos de crítica en bastantes ocasiones, es una propuesta que ha de ser apoyada sin ambages. Los nacionalistas y no nacionalistas que siguen la misma deriva (se llame PSC o PPV) deberían conocer bien que la imposición de una lengua no es la forma idónea de impulsarla. Por eso sus actuaciones al respecto son, además de ilógicas, incongruentes. Inmersión no debe nunca ser sinónimo de imposición.

Menos mal que, en una semana no poco movida, la Selección ha conseguido unirnos hasta a los que no seguimos el fútbol. A pesar de que unos descerebrados italianos (que no son pocos en una Italia que vota a Berlusconi) de mal perder intentaran aguarles la fiesta a los nuestros en Milán. Deben estar bastante escocidos. No sólo les hemos adelantado en renta per cápita; ahora también en fútbol y, por supuesto, en educación.

20
Jun
08

Lo que llega. Lo que se ¿va?

Todo llega. Al trabajador le llega el merecido descanso tras un año de madrugones y estrés. Al estudiante, las ansiadas vacaciones después de un tiempo de recogimiento y de haberse dejado los codos en la mesa. A los cerdos, San Martín. A las botellas de cava, el momento de ser descorchadas. A las cuentas de correo, el spam. A los fines de año, sus campanadas. Y al PP, su congreso -qué manera de estropearlo todo, ¿verdad?-.

Porque aunque parezca cercano al lustro el tiempo que llevamos hablando del congreso, la cruda realidad es que empieza hoy. Eso sí, ha debido circular algún bando interno instando al “todos con buena cara y mejor sonrisa”. Describa usted, en una palabra, el ánimo con el que todos los cabezas visibles del partido han recibido la noticia del nombramiento de María Dolores de Cospedal como Secretaria General. Tic, tac, tic, tac. Yo elegiría el palabro estupendástico. Ni en los mejores (¿?) tiempos de Aznar hubo tanta unanimidad y tanta condescendencia, oyes. Las discusiones sobre los valores y los principios de hace unas semanas parece que han quedado a un lado. El saco en el que cayeron no es que estuviera roto. Es que, directamente, no tenía fondo. Los valores ya no importan. Para qué, ¿verdad?

Además, el final de este round ya nos los sabemos: ganará Mariano sí o sí. Así que, encima, sin emoción ninguna. Hay que ver. Nada mejor ser tú mismo el único que pueda hacerte sombra, ¿verdad, Mariano? Y arriba la democracia, coño. Estaremos atentos.

Y mientras algunos estamos pendientes del congreso de un partido que se dice de la oposición pero no la ejerce, lo que también llega -y, además, para seguir dándole palos a nuestros bolsillos- es la aplicación de las nuevas tarifas del canon digital. Desde los 25 céntimos por CD grabable hasta los 100 euros en el caso de un disco duro de 1Tb (1000 Gb, que los hay) va el espectro del robo sin mano armada al que nos van a someter. El impuesto del ‘por si acaso’. El impuesto que, como ya dije hace tiempo, acaba con la presunción de inocencia.

La mafia de la SGAE ya tiene su parte del pastel gracias a este Gobierno -muy bueno para unas cosas y pésimo para otras, dicho sea de paso-. Ahora los ciudadanos queremos conocer las cuentas de la SGAE. Queremos saber quién se lleva la pasta -como diría Carmen Hornillos, quién se lo está “llevando crudito”-. Queremos claridad, puesto que lo pagamos bien pagado.

Sin embargo, hay grupos parlamentarios que están a otros asuntos -dónde va a parar- mucho más importantes. Iniciativa per Catalunya vuelve a la carga -otra vez- y hará que se debata en el Congreso si los simios deben tener, o no, los mismos derechos que los humanos. No es suficiente una ley contra el maltrato animal, no. Quieren que se les reconozca como homo sapiens.

Estos chicos de Iniciativa per Catalunya no deben tener problemas, puesto que tienen que inventarlos donde no los hay. ¿Qué tontería es esa del humanismo, verdad, Saura? ¡A la mierda los studia humanitatis! Qué cosas decían esos filósofos renacentistas filofascistas, desde luego. De antropocentrismo nada, hombre. Mucho mejor el antroposimiocentrismo. A años luz. Es más, vamos a hacer que los simios en Europa tengan más derechos y reciban más pelas mensuales que las que cualquier niño somalí tenga para subsistir un año. ¿Te parece? Más o menos lo que reciben las vacas de subvención, euro arriba, euro abajo.